Reloj

miércoles, 13 de agosto de 2014

De vez en cuando



De vez en cuando, nos detenemos y miramos atrás. Nos saltan las lágrimas por todo lo duro que hemos caminado y la fuerza que usamos… Miramos lo que nos rodea. Vemos todo lo hermoso que se nos acerca, lo mucho que tenemos, lo que nos toca el alma y lo que nos la araña… Lo que abrazamos con fuerza, lo que nos da el sentido para habitar este cuerpo que a veces se cansa de andar pero que no se rinde… Y miramos hacia adelante.
A veces sólo hay que cerrar los ojos e imaginar lo que queremos…en algunas ocasiones, se coge con las manos y otras no puedes llegar a verlo.

sábado, 5 de julio de 2014

El Faro de mi vida



Y me llevo enredado en el alma tu recuerdo...

A veces, se me viste de luna, me sonríe a lo lejos, ilumina con su franja de luz el mar de mis ensueños.
Y me llevo enredadas en la piel las manos tuyas...
A veces, se me visten de mar, me acarician lentamente la piel, me suben poco a poco, me rozan las caderas hasta inundarme entero de caricias de sal.

Y me llevo enredadas en los oídos tus palabras...
A veces, están hechas de versos, a veces, son silenciosas y otras veces... se visten de fiesta para llenarme el alma. Y llevo enredado en los ojos una mirada tuya que me viste de beso.

En toda vida es necesario un faro... basta un sentimiento que habita en nuestra alma, basta haber acercado mi piel a tu piel, basta lo que queda dicho en un beso... para haber encontrado ese faro necesario en la vida

Son ráfagas, sólo ráfagas de luz y sin embargo...ya ves, las llevo enredadas en la piel y en el alma, sólo fueron ráfagas de luz y sin embargo... fueron suficientes para alumbrar el camino y fueron suficientes para encontrar el puerto donde atracar mi alma

A tí...
mi faro,
en esta mar de vida


lunes, 30 de junio de 2014

El llanto de la sirena


Un hombre puede conseguir ser un náufrago durante cien años y que la barba no le llegue hasta los pies. 
Pero conquistar a una sirena requiere el valor de un marinero audaz, sordo y ciego, la mirada de un seductor, la caricia sibilina de las algas silenciosas, el aroma de las azucenas de mar y un fondo musical de arpas submarinas. 
Yo no poseía nada de eso, y sin embargo, cuando deshilachaba las nubes del atardecer en la playa para tejer mis poemas, una sirena se acercaba a la orilla para escucharme. 
Las olas se aliaban con ella y lanzaban su espuma sobre mi cuerpo para apoderarse de mis versos. 
Cuando una ola más potente me arrastró hasta ella y rocé su espalda desnuda, encontré el tacto de mis poemas grabado sobre su piel.



lunes, 2 de junio de 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados



Decía John Lennon que “la vida es eso que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes” y quizás tuviese razón tal vez todo pueda ser posible en cualquier momento y situación, incluso cuando las condiciones que te rodean sean precarias o parezca que no hay lugar a la esperanza o el cambio, lo que convierte a la vida en ese milagro increíble que se repite cada mañana al abrir los ojos después de abandonar la oscuridad del sueño nocturno.

Hoy voy a escribir sobre la vida y lo más seguro es que esto no lo vaya a leer nadie, porque es sólo una reflexión de lo que significa la vida para mi, algo personal y muy difícil de transmitir , porque cada uno de nosotros tenemos una experiencia diferente,unas circunstancias y una biografía distinta que influyen en la forma en que contemplamos la existencia.


Sin embargo, escribir es en ocasiones nada más que la necesidad de expresar los sentimientos cuando estos colman el corazón, cuando rebasan los límites del cuerpo y quieren extenderse llevados por el viento , como dice la escritora Isabel Allende “escribo lo que llevo dentro, lo que voy cocinando en mi interior y lo expulso de mi cuando ya no puedo más “.Es extraño y a la vez conmovedor despertarte por la mañana, una mañana como otra cualquiera, sin nada particular que la distinga ni la diferencia de otras muchas mañanas de tu vida , que se confunden en la memoria sin que pudieras rescatar nada más que alguna marcada por un acontecimiento que la convirtió en especial. Pero descorres las cortinas, levantas la persiana, abres la ventana y un sol deslumbrante penetra hasta el fondo de tu habitación y le acompaña ese aire puro, que parece despertar también a la vida. En el cielo las golondrinas se persiguen unas a otras.

Imagino a las golondrinas repartiendo cartas de esperanza a todos los que las miran soñando en una vida mejor, lejos de los problemas de cada día, en un mundo donde las personas dispongan de tiempo para vivir y no sólo para existir, donde el día no se mida por las horas, por las obligaciones, sino por las ocasiones en que hemos podido compartir un sueño, por los momentos en que hemos reído juntos, por esos silencios entre tus seres queridos que tanto acompañan nuestra soledad porque no siempre es necesaria la palabra, la presencia es suficiente cuando dos personas se aman y ningún discurso tiene la fuerza poderosa e invencible de una mano en el hombro o de un abrazo que nos sumerge en el alma del otro.


El cálido astro rey esta ahí anunciándome que empieza un nuevo día, que estoy vivo y ,de pronto, soy consciente del aire que penetra en mis pulmones, de la sangre que se precipita por mis venas llenándome de existencia, de los latidos de corazón que me recuerdan que el mundo esta ahí , esperándome para que lo viva, que formo parte de esa obra maestra que es la naturaleza. No sabría definir ni con un millón de palabras lo que es la armonía, es diferente a la felicidad, a la alegría o al amor. Es tan extraño sentirla, es tan difícil capturarla aunque sea por un breve momento, que puedes llegar a pensar que no existe, y que tienen razón quienes dicen que hay que ser realista y olvidar los sueños de nuestra infancia es el camino correcto para convertirnos en personas responsables y útiles a la sociedad.

Y les escuchas, y vives pendiente de tus obligaciones, y te olvidas de como era el sol del amanecer, y como te reías cuando jugabas en mundos invisibles, y cuando te tendías en el suelo mirando el cielo y adivinabas las formas que se escondían tras las nubes , y cuando cerrabas los ojos por la noche, sin temor al futuro y sin que sintieras el peso del pasado y despertabas por las mañanas a un mundo siempre nuevo , sorprendente y lleno de promesas, cuando la sonrisa de ese niño que te hacía latir más rápido el corazón sin que supieras el motivo te llenaba de una alegría que desbordaba tu mirada e iluminaba cada paso . Pero nos olvidamos de ello ,y durante años permanece enterrado en los estratos más profundos del espíritu, allí donde apenas llega la luz, mientras las preocupaciones cotidianas , lo que llaman la realidad, habitada por las prisas, por la necesidad, por el deseo, por la angustia, convierte la vida en un escenario y a ti mismo en un actor en el que apenas te reconoces.

Pero esa vida que sentías de niño no muere, esos sueños, esa manera de sentir, esa alegría, esa armonía, siguen latentes en tu interior, esperando que le des una oportunidad para salir a la superficie y recordarte quien eres en verdad, que a pesar de todos los problemas, de todos los obstáculos, de los errores cometidos, de los sufrimientos padecidos, de los desengaños o de los sueños abandonados, de las heridas que a todos nos causa la vida , aún eres capaz de amar, aún puedes construir nuevos sueños, aún puedes emocionarte y llorar.

Porque vivir es fácil con los ojos cerrados...


domingo, 25 de mayo de 2014

Verdades que hieren, verdades que escuecen



Voy a decir algo que duele. Que escuece. Que araña. A veces, todo lo que nos pasa es porque nos dejamos. Todo lo que nos sacude es porque permitimos que nos sacuda. No siempre, pero somos lo que permitimos que los demás hagan con nosotros. Nos pisan si queremos. Nos tratan mal si nos dejamos… No nos respetan si no exigimos respeto. Da asco, cierto, aunque a menudo, con algunas personas es así.

Nos pasamos la vida dándoles a los demás permiso para que entren en nuestras vidas, hurguen en nuestras miserias y nos golpeen donde más duele. Nos creemos sus palabras. Escuchamos lo que dicen de nosotros y nos lo tragamos como una doctrina, como si lo que ellos ven en nosotros fuera todo lo que podemos ofrecer al mundo. Les abrimos las puerta y cuando entran en nuestras conciencias con malas maneras fingimos que no lo vemos, que no importa, que no pasa nada si no nos tratan como merecemos. Nos creemos que son todopoderosos y que pueden hacer lo que quieran con nosotros. La primera vez casi ni se nota, es imperceptible. Es una palabra fuera de tono, un gesto poco apropiado y desagradable. Admitirlo nos duele y lo dejamos pasar. Hasta que llega otra vez y otra y mil más. Y no te das cuenta y un día te levantas y no existes porque tú has cedido… Porque has dejado que otros lleven el timón de tus emociones y escriban el guión de tu vida.


A menudo esas personas nos importan y mucho. Si no nos importaran, su opinión no nos influiría ni podría dolernos. Sea amor o amistad… Les dejamos, les damos permiso para saquear nuestra dignidad. En nuestra fantasía, aspiramos a que un día se den cuenta de lo que valemos y de lo equivocados que están al no considerarnos. Que despierten y nos traten como merecemos, que vean lo que hemos hecho por ellos y sepan que podrían necesitarnos. Que nos tengan por iguales y no desprecien nuestros sentimientos e ideas… Eso sería lo justo, pero a menudo no es posible. No pueden añorar a alguien a quién no le han concedido el valor real que tiene. Si no se han dado cuenta ya es porque no saben, no son de esas personas que valoran a los demás por lo que son sino porque lo que pueden hacer por ellos. Alguien que te utiliza no está preparado para considerarte. Antes tendría que dejar atrás su corazón de niño egoísta y aprender a dar y compartir… Dejar de ver el mundo desde su ombligo y de existir sólo para él mismo. Si no te trata como mereces es porque no te merece… Y lo más curioso e irónico de la situación es que tal vez te necesita y mucho. No para cargar sus malos ratos ni aguantar sus gritos. No para escucharle las penas y buscarle soluciones. No para soportar sus desprecios. Necesita llegar a ti de verdad, no para pedirte que hagas nada por él sino para aprender de ti cómo se ama… Si no sabe querer no te querrá como tú necesitas. Si no se molesta en conocerte, nunca podrá echarte de menos. Saldrás de su vida buscando oxígeno y nunca sabrá lo que pierde. No volverá a ti para decirte que ha sido idiota. No se dará cuenta de que cada vez que te empequeñecía él mismo se convertía en diminuto… No sabrá qué ha pasado y te acusará tal vez de ingrato… Habrá tenido ante sí algo precioso y lo habrá tratado como algo utilitario, como una masa maleable de usar y tirar. No entenderá. No sabrá. No notará la diferencia…


Tú seguirás tu camino mientras intentas recordar que no eres lo que él vio en ti sino lo que no fue capaz de ver. Que no estorbas ni sobras. Que no sólo estás para escuchar y recibir malas caras. Que eres un ser humano entero y mereces ser tratado como tal. Te sacudirás la bruma de encima y decidirás que nunca más permitirás que nadie te trate así de nuevo.

Y puede que de vez en cuando sueñes que viene a ti. Que abres la puerta y su cara llorosa te pide perdón. Que por fin se ha dado cuenta. Que en algún momento llegaste a tocar su alma y algo tuyo se quedó prendido en él al menos el suficiente rato como para aprender a querer un poco…Que se obró el milagro y vulneraste sus defensas… Que hay esperanza y que tu amor le ayudó a ser mejor… Tal vez no pase nunca. Tal vez tú sólo seas un peldaño más de su particular escalera hacia un futuro planificado…

Ellos tienen que descubrir cómo se quiere cuando no se es el centro del universo. Duele, pero a veces pasa…


jueves, 15 de mayo de 2014

Sufrí lo que tenía que sufrir. Lloré lo que tenía que llorar.






Sufrí lo que tenía que sufrir. Lloré lo que tenía que llorar.

No me arrepiento. Esos espacios de aparente infelicidad son los futuros motores que te llevarán a entender, que eres mejor que las trampas de ése destino impredecible. Cuando fuiste empujado por la cruel indiferencia, aprendiste que es bueno medir tu entrega y dar lo que tienes a pocos.
Cuando alguien sacudió tu corazón con la intención de herirlo, te diste cuenta que duele, pero que después de ese apretón viene la calma, te relajas y sientes que ya todo pasó, sufriste sí; pero ahora eres consciente que fue un proceso más para comprender que los tesoros más grandes que guardas no se entregan a cualquiera.
Cuando alguien enjuició tu forma de amar, entendiste que no siempre todos conceptualizamos al amor en un mismo marco, hay personas que aman más, otras menos, pero cuando no hay equilibrio de dos, no hay nada. Si amaste más que el otro, ahora sabes que el amor como tal, es un círculo de etapas y todo es de dos, si uno corre y el otro sigue mirando a los costados con un caminar lento jamás llegarán juntos a la meta.
Pero ahora lo entiendes. Todo viene y va por algo, es un motivo para algo que se asoma. Vive los momentos que tienes, cuídalos como los tesoros más preciados, pero si se tienen que ir suelta tu mano y bríndale una firme despedida, con la convicción de que tal vez no volverán pero que cuando estuvieron junto a ti, aprendiste de ellos y ellos aprendieron de ti.


martes, 13 de mayo de 2014

Antes de que todo termine



Ama antes de ser amado. Ríe antes de que haga gracia. Baila antes de que la música suene. Siente lo bueno antes de que suceda.
Y cuando debas esperar, espera, pero espera con entusiasmo, sin apatía, mirándolo todo con ojos de niño curioso, con la sonrisa puesta y notando cada fibra de vida que roza tu cuerpo. Sin perder detalle, sin dejar de lamer la brisa… Sin perder la mirada de león hambriento, pero sin la angustia… Que tu silencio sea fácil de quebrar. Que te pille la risa facilona. Que la alegría encuentre un camino recto a tu pecho y tu cuerpo baile al primer compás de la música. Goza ya, porque sabes que lo bueno se acerca. Que esta espera deseosa ya es parte de la recompensa. No aparques la emoción para más tarde. No postergues tu dicha. Que hay prisa por reír y sentir…
Todo gira a gran velocidad, la vida en si va a una gran velocidad y cuando te des cuenta ya será tarde para volver atrás.